EL CUENTO DEL FIN DEL MUNDO: CAP 14

CAPITULO 14
Nuestros protagonistas, Aldo Totter, Leia Granger y Mario Bolsón, se encontraban en Londres, ya que España no era segura al haber sucumbido a las dotes de su nueva reina, Aguirre. Patricia McCondegall les asignó unos aposentos en su residencia. Pero ellos no podían quedarse quietos mientras en el mismo país se terciaba la guerra entre los seguidores de Patricia y los de la Bruja Blanca. Decidieron hacer un Harlem Shake para pasar el rato.

            ―Mira, a Mario parece que le está dando un ataque epiléptico ―rió Aldo.
― ¡Le está dando uno de verdad! ―Exclamó Leia.

Mario Bolsón terminó ingresado, porque por alguna extraña razón que desconocemos el ataque le había dado cagalera. La enfermera Joy se hizo cargo de cambiarle el pañal.

―¡Qué asco, todo el día limpiando mierda! ―Se quejó la enfermera.
―¡Pues haber estudiado! ―Le espetó Mario.
―Soy enfermera…
―Anda, calla y limpia.
―Te la estás ganando, niño. Que te achucho al Chansey.

Después de quemar a la enfermera Joy, nuestros amigos volvieron a la acción. Fueron a hacer la compra al Mercandona.

―He de vengar la muerte de mi padre, o hacer algo por evitar que encuentren el anillo. ―Dijo Aldo, mientras llevaba un carrito con lechuga.
― ¿Cuál es el punto débil de la Bruja Blanca? ―Preguntó Mario, a la vez que cogía 32 botes de alubias y los lanzaba al carro con el estilo magistral de un gordo lanzando cosas ―Mercadooona,  Mercadoona…
―Tenemos que pedir ayuda a alguien, ¿pero a quién? ―Dijo Leia, mientras  le metía una colleja a Mario― Me he enterado de su última arma. Es letal. Nadie puede resistirse.
―Habrá una forma de hacerle frente…
―¿Crees que Faletus Snorlux nos puede servir como escudo? ―Sugirió Mario ―Es que tengo su teléfono. Solíamos quedar para ir a buffets. Pero lo dejamos, porque acabamos con todos los de Madrid.
―Déjalo. Se me ha ocurrido algo. Iremos a buscar las judías mágicas. Sé cómo usarlas para que nos protejan de la bestia ―Sentenció Leia justo antes de caerse por unas escaleras.